Desarrollo de Funciones Basicas
miércoles, 18 de enero de 2012
martes, 17 de enero de 2012
viernes, 21 de octubre de 2011
Desarrollo de Funciones Basicas
El desarrollo de las funciones y competencias cognitivas básicas. Una preocupación en América Latina
Giovanni M. Iafrancesco V.*
La tendencia educativa de finales del siglo XX y de inicios de este siglo XXI, es cualificar los desempeños y desarrollar las competencias cognitivas básicas, en especial en los educandos de los países latinoamericanos, como una estrategia de formación humana para la eficiencia, la eficacia, la efectividad y la pertinencia. Los países de la región necesitan un adecuado progreso humano de sus futuras generaciones, en relación con un apropiado desarrollo de los procesos cognitivos, pues es a través de ellos que se construye el conocimiento y se buscan nuevas alternativas para responder a las necesidades socio-culturales de hoy.
Desarrollar el juicio crítico, el pensamiento reflexivo y la capacidad creativa son alternativas para mejorar la formación en la capacidad intelectiva, y con ella desarrollar competencias y cualificar desempeños, resultantes al trabajar con verdaderos aprendizajes significativos.
El término competencias ha sido entendido como “un saber hacer en contexto”. Concepción demasiado simple, ya que sólo se limita al saber hacer, confundiéndose con los desempeños y que descuida la necesidad de utilizar la inteligencia en el proceso de construcción del conocimiento, por centrarse tan sólo en el manejo de habilidades y destrezas. Saber hacer sin entender no tiene sentido, como tampoco lo tiene saber pensar acerca de lo que no sabemos hacer. Las competencias están relacionadas con el uso apropiado de las aptitudes intelectivas y de las capacidades mentales para comprender lo que se hace, junto con el manejo eficiente, eficaz y efectivo de métodos, técnicas, procesos y procedimientos con habilidad y destreza para saber hacer lo que se comprende; y, en utilizar este saber y este saber hacer con pertinencia, en la solución de problemas relevantes. Una competencia entonces es “un saber pensar y un saber hacer en contexto”.
Es toy seguro que las competencias cognitivas básicas están más relacionadas con el potencial de aprendizaje de las personas que con sus habilidades y destrezas para hacer algo; entendiendo aquí por potencial de aprendizaje “la capacidad que tienen los individuos para pensar y desarrollar conductas inteligentes”.
Desde esta perspectiva quiero abordar el desarrollo de las competencias; por tal motivo las relacionaré con los aprendizajes significativos, con los factores que influyen para que éste se produzca y con las funciones cognitivas que deben tenerse en cuenta para que estas competencias puedan desarrollarse.
Los aprendizajes significativos y su relación con el desarrollo de las competencias cognitivas básicas
Existen muchos factores que influyen en el aprendizaje; unos exógenos y otros endógenos. Los primeros se escapan de las manos del educador y están relacionados con los contextos socio-culturales, psicológicos, ambientales, familiares, etc. Los segundos están relacionados con la institución educativa y el aula de clase, la pedagogía, la didáctica, el currículo, la forma de operar el proceso de enseñanza-aprendizaje como espacios de desarrollo de la capacidad intelectiva.
Entre los factores endógenos del sujeto se pueden considerar: las actitudes, las aptitudes intelectivas y las aptitudes procedimentales. Nuestros sistemas educativos han descuidado las aptitudes intelectivas, lo que se refleja en los criterios de evaluación del aprendizaje al evaluar las actitudes, los procedimientos y los contenidos; es decir, que si un estudiante quiere aprender (actitudes), maneja los procedimientos y aprende los contenidos, no importa que no comprenda lo aprendido y que no sepa hacer nada con lo que aprendió. Aquí está la diferencia entre aprender y aprender significativamente.
Es de vital importancia entonces que los educadores desarrollemos estos cuatro factores fundamentales a través de nuestra práctica pedagógica y de nuestras estrategias didácticas: las actitudes, las aptitudes intelectivas, las aptitudes procedimentales y el manejo de contenidos disciplinares.
Desarrollar actitudes implica generar expectativas, canalizar el interés, promover la motivación endógena y cualificar la atención como formas de asegurar la disposición de parte de quien aprende frente a los contenidos por aprender.
Desarrollar las aptitudes intelectivas implica buscar las estrategias educacionales, pedagógicas y didácticas para desarrollar la estructura mental de los educandos.
Desarrollar las aptitudes procedimentales implica que los centros educativos deben dotar de métodos, técnicas, procesos y estrategias a los alumnos para que desarrollen sus habilidades y destrezas y cualifiquen sus desempeños.
Manejar apropiadamente los contenidos disciplinares implica redefinir los estándares de calidad, estructurar apropiadamente los planes de estudio, las áreas y la pertinencia de las asignaturas, revisar los enfoques, los perfiles, las metodologías, las actividades de enseñanza-aprendizaje y los criterios, indicadores, procesos, formas e instrumentos de evaluación.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Desarrollo de Funciones Básicas
El desarrollo de las funciones y competencias cognitivas básicas. Una preocupación en América Latina
Giovanni M. Iafrancesco V.*
La tendencia educativa de finales del siglo XX y de inicios de este siglo XXI, es cualificar los desempeños y desarrollar las competencias cognitivas básicas, en especial en los educandos de los países latinoamericanos, como una estrategia de formación humana para la eficiencia, la eficacia, la efectividad y la pertinencia. Los países de la región necesitan un adecuado progreso humano de sus futuras generaciones, en relación con un apropiado desarrollo de los procesos cognitivos, pues es a través de ellos que se construye el conocimiento y se buscan nuevas alternativas para responder a las necesidades socio-culturales de hoy.
Desarrollar el juicio crítico, el pensamiento reflexivo y la capacidad creativa son alternativas para mejorar la formación en la capacidad intelectiva, y con ella desarrollar competencias y cualificar desempeños, resultantes al trabajar con verdaderos aprendizajes significativos.
El término competencias ha sido entendido como “un saber hacer en contexto”. Concepción demasiado simple, ya que sólo se limita al saber hacer, confundiéndose con los desempeños y que descuida la necesidad de utilizar la inteligencia en el proceso de construcción del conocimiento, por centrarse tan sólo en el manejo de habilidades y destrezas. Saber hacer sin entender no tiene sentido, como tampoco lo tiene saber pensar acerca de lo que no sabemos hacer. Las competencias están relacionadas con el uso apropiado de las aptitudes intelectivas y de las capacidades mentales para comprender lo que se hace, junto con el manejo eficiente, eficaz y efectivo de métodos, técnicas, procesos y procedimientos con habilidad y destreza para saber hacer lo que se comprende; y, en utilizar este saber y este saber hacer con pertinencia, en la solución de problemas relevantes. Una competencia entonces es “un saber pensar y un saber hacer en contexto”.
Es toy seguro que las competencias cognitivas básicas están más relacionadas con el potencial de aprendizaje de las personas que con sus habilidades y destrezas para hacer algo; entendiendo aquí por potencial de aprendizaje “la capacidad que tienen los individuos para pensar y desarrollar conductas inteligentes”.
Desde esta perspectiva quiero abordar el desarrollo de las competencias; por tal motivo las relacionaré con los aprendizajes significativos, con los factores que influyen para que éste se produzca y con las funciones cognitivas que deben tenerse en cuenta para que estas competencias puedan desarrollarse.
Los aprendizajes significativos y su relación con el desarrollo de las competencias cognitivas básicas
Existen muchos factores que influyen en el aprendizaje; unos exógenos y otros endógenos. Los primeros se escapan de las manos del educador y están relacionados con los contextos socio-culturales, psicológicos, ambientales, familiares, etc. Los segundos están relacionados con la institución educativa y el aula de clase, la pedagogía, la didáctica, el currículo, la forma de operar el proceso de enseñanza-aprendizaje como espacios de desarrollo de la capacidad intelectiva.
Entre los factores endógenos del sujeto se pueden considerar: las actitudes, las aptitudes intelectivas y las aptitudes procedimentales. Nuestros sistemas educativos han descuidado las aptitudes intelectivas, lo que se refleja en los criterios de evaluación del aprendizaje al evaluar las actitudes, los procedimientos y los contenidos; es decir, que si un estudiante quiere aprender (actitudes), maneja los procedimientos y aprende los contenidos, no importa que no comprenda lo aprendido y que no sepa hacer nada con lo que aprendió. Aquí está la diferencia entre aprender y aprender significativamente.
Es de vital importancia entonces que los educadores desarrollemos estos cuatro factores fundamentales a través de nuestra práctica pedagógica y de nuestras estrategias didácticas: las actitudes, las aptitudes intelectivas, las aptitudes procedimentales y el manejo de contenidos disciplinares.
Desarrollar actitudes implica generar expectativas, canalizar el interés, promover la motivación endógena y cualificar la atención como formas de asegurar la disposición de parte de quien aprende frente a los contenidos por aprender.
Desarrollar las aptitudes intelectivas implica buscar las estrategias educacionales, pedagógicas y didácticas para desarrollar la estructura mental de los educandos.
Desarrollar las aptitudes procedimentales implica que los centros educativos deben dotar de métodos, técnicas, procesos y estrategias a los alumnos para que desarrollen sus habilidades y destrezas y cualifiquen sus desempeños.
Manejar apropiadamente los contenidos disciplinares implica redefinir los estándares de calidad, estructurar apropiadamente los planes de estudio, las áreas y la pertinencia de las asignaturas, revisar los enfoques, los perfiles, las metodologías, las actividades de enseñanza-aprendizaje y los criterios, indicadores, procesos, formas e instrumentos de evaluación.
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